16 julio 2010

Tardes De Cine

Uno de los placeres simples que nos da la vida. Mi botella de coca cola, palomitas y gomilonas, en una sala con la luz apagada, como una pequeña criatura frente a esta pantalla enorme, donde por 125 minutos me sumergí en la historia de Elizabeth.

Esa niña que fue dada en adopción por su madre, ahora es una abogada, una mujer fuerte y independiente con una lucha interior constante, en busca de mostrar que no necesita a nadie, en querer controlarlo todo hasta sus relaciones intimas, probando al mundo exterior que no necesita a nadie para seguir adelante hasta que conoce a Paul y lo que empezó siendo una aventura sin ataduras termina con un embarazo que lo único que le provoca es alejarse, su libertad prima ante lo demás. Su vientre se hace visible, su vulnerabilidad aflora, su necesidad de conocer a la mujer que la trajo al mundo vence su odio hacia esa misma mujer que la abandono.

Por otra parte, esta Karen, la madre que sigue lamentando el haber abandonado a su hija hace 36años, teniendo como único pasatiempo escribirle un diario que nunca leyera, soñando con llegar a conocerla. Sus caminos se vuelven a juntar vía una mujer que quiere tener hijos, y descubre con el tiempo que ser madre no es solo dar a luz ni desear tener un bebe, es mucho mas.

Una película con ritmo lento, con una fría y sensible Naomi Watts, una frustrada Annette Bening, en la historia de 3 mujeres a la vez madres e hijas.

2 comentarios:

Tana dijo...

El título me ha recordado a un libro de relatos de diferentes autoras que leí hace mucho. Me alegra que la disfrutaras (^^) Un abrazo

dsdmona dijo...

Esta pendiente de que podamos ir al cine, tenemos una vida social weekend tan ocupada últimamente, jeje

D.