Cada persona es un mundo, no hace falta intentar comprender su funcionamiento, se pueden conocer los motivos pero no cambiar a fulanito o menganito, eso es cosa suya, cada uno es único en su experiencia vital, su entorno y su educación, puede que haya factores comunes pero eso no implica tener la misma reacción frente a los acontecimientos, hay personas que han crecido en el mismo ámbito, con los mismos valores, pero son muy distintos a la hora de actuar, eso depende de la evolución personal.
Eso no sale de ningún libro, no estoy jugando a ser la versión femenina de Coelho, ni de lejos pretendo dar lecciones espirituales, la mente humana no es mi especialidad, mi especialidad es mi mente que me sigue sorprendiendo. Me gusta leer historias donde notas la evolución de las personas, como van cambiando sin juzgarlos, esto es malo o bueno, desde fuera se ve todo muy simple, pero ya me contaras que habrás hecho estando en su lugar, tampoco justifico ni apruebo, soy mera espectadora. Si se tratase de mi vida seria otra cosa, yo solita me juzgo, me culpo, y me doy la absolución, me levanto como un resorte cuando el ánimo me empieza a fallar...
En su momento empecé una terapia, no me avergüenzo, el objetivo era hablar con alguien que este fuera de mi vida, que mientras yo hablo el no estará juzgando mis pensamientos, teniéndome bajo lupa, alguien que no forma parte de mi entorno ni implicado, que opina sin escrúpulos, me gusto, empecé a oírme hablando en voz alta, el hecho de pronunciarlo era afrontar su existencia, entonces la solución se debía imponer, no calcule las veces que mi terapeuta estuvo hablando y yo tenia la mente en otra cosa. Tenia muy claro desde el principio cuales eran los puntos “no resueltos” en mi vida, y quise hablar de ello, con mi terapeuta y en un blog que abrí por un tiempo, en vez de gritar me ponía a escribir.
La decisión de la terapia no vino así, no quise ver que mi relación amorosa se fue al carajo y en vez de afrontar la situación me escondí intentando solucionar otros rollos, y cambie muchas cosas, empezando por mi misma, lo que es mi vida, que aburrido seria sentarse y estancarse. Decidí dejar la medicación, solo el hecho de saber que necesito unas pastillas para animarme me deprime aun más, las sustituí por el día a día, cenas con amigos, planes de fin de semana, canciones marchosas y no veáis las ganas de bailar que tengo desde las 7h de la mañana.
Solemos tener referencias, esto ayuda pero también el quererse, poner limites a quienes se creen irreprochables o a aquellos que se toman libertades que no les otorgas, creer en si mismo, mimarse y no privarse. Cuando una piensa que puede es que puede, no hay que dejarse llevar por el pesimismo de los demás, y si al final no resulta nadie te quita haberlo intentado. Hace unas semanas leí una frase y me gusto “Do not leave it up to others to tell us what we are and what we can never be”
Compartimos un mundo donde cada uno esta solo, no quiero en mi soledad refugiarme en la vida de los demás, quiero la mía, y la estoy teniendo, para algunos es una chorrada pero cuando me compre el portátil o cuando me trajeron la habitación nueva vi mi nuevo piso como mi hogar, poco a poco se esta pareciendo a lo que quiero que sea. Voy construyendo mi feudo, no obligo a nadie a integrarlo pero tampoco que me impongan sus leyes, cada uno es como es, y si quiere cambiar o no es cosa suya.
Eso no sale de ningún libro, no estoy jugando a ser la versión femenina de Coelho, ni de lejos pretendo dar lecciones espirituales, la mente humana no es mi especialidad, mi especialidad es mi mente que me sigue sorprendiendo. Me gusta leer historias donde notas la evolución de las personas, como van cambiando sin juzgarlos, esto es malo o bueno, desde fuera se ve todo muy simple, pero ya me contaras que habrás hecho estando en su lugar, tampoco justifico ni apruebo, soy mera espectadora. Si se tratase de mi vida seria otra cosa, yo solita me juzgo, me culpo, y me doy la absolución, me levanto como un resorte cuando el ánimo me empieza a fallar...
En su momento empecé una terapia, no me avergüenzo, el objetivo era hablar con alguien que este fuera de mi vida, que mientras yo hablo el no estará juzgando mis pensamientos, teniéndome bajo lupa, alguien que no forma parte de mi entorno ni implicado, que opina sin escrúpulos, me gusto, empecé a oírme hablando en voz alta, el hecho de pronunciarlo era afrontar su existencia, entonces la solución se debía imponer, no calcule las veces que mi terapeuta estuvo hablando y yo tenia la mente en otra cosa. Tenia muy claro desde el principio cuales eran los puntos “no resueltos” en mi vida, y quise hablar de ello, con mi terapeuta y en un blog que abrí por un tiempo, en vez de gritar me ponía a escribir.
La decisión de la terapia no vino así, no quise ver que mi relación amorosa se fue al carajo y en vez de afrontar la situación me escondí intentando solucionar otros rollos, y cambie muchas cosas, empezando por mi misma, lo que es mi vida, que aburrido seria sentarse y estancarse. Decidí dejar la medicación, solo el hecho de saber que necesito unas pastillas para animarme me deprime aun más, las sustituí por el día a día, cenas con amigos, planes de fin de semana, canciones marchosas y no veáis las ganas de bailar que tengo desde las 7h de la mañana.
Solemos tener referencias, esto ayuda pero también el quererse, poner limites a quienes se creen irreprochables o a aquellos que se toman libertades que no les otorgas, creer en si mismo, mimarse y no privarse. Cuando una piensa que puede es que puede, no hay que dejarse llevar por el pesimismo de los demás, y si al final no resulta nadie te quita haberlo intentado. Hace unas semanas leí una frase y me gusto “Do not leave it up to others to tell us what we are and what we can never be”
Compartimos un mundo donde cada uno esta solo, no quiero en mi soledad refugiarme en la vida de los demás, quiero la mía, y la estoy teniendo, para algunos es una chorrada pero cuando me compre el portátil o cuando me trajeron la habitación nueva vi mi nuevo piso como mi hogar, poco a poco se esta pareciendo a lo que quiero que sea. Voy construyendo mi feudo, no obligo a nadie a integrarlo pero tampoco que me impongan sus leyes, cada uno es como es, y si quiere cambiar o no es cosa suya.

2 comentarios:
No es fácil caer en la cuenta de que el cambio está en nuestras manos, pero la gente cambia incluso no queriéndolo, lo bueno de cambiar queriéndolo es que la meta del cambio la fija una misma y generalmente eso sucede cuando realmente se quiere y se reconoce que la responsabilidad del éxito está en creer en ello. Después siempre hay un imponderable factor suerte, destino o lo que sea que puede variar sensiblemente la ruta, pero incluso así, el intento siempre enseña algo.
Creo que me he liado ¡Estas no son horas para pensar! Ja, ja... disculpa mi mal explicar. Saludos y buenas noches.
Magia, a veces cambiamos no por eleccion sino porque no te queda otra salida y tienes que hacer algo al respecto. Mientras cambian las cosas aprendemos y nos sentimos mas seguros aunque el acojone del principio no te lo quita nadie.
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