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07 diciembre 2009

El Tùnel de Sabato




Volví a casa con la sensación de una absoluta soledad. Generalmente, esta sensación de estar solo en el mundo aparece mezclada a un orgulloso sentimiento de superioridad: desprecio a los hombres, los veo sucios, feos, incapaces, ávidos, groseros, mezquinos, mi soledad no me asusta, es casi olímpica.”
De la mano de Juan Castel, Sabato nos lleva al mundo interior de un ser humano que desprecia todo lo que le rodea, dando pulso a su lado mas vil, lamentando no haber aprovechado el tiempo para aniquilar a mas personas .




Una mezcla de estilos, Kafka y sus metáforas y transformaciones, el pintor se va transformando en pájaro, desde el existencialismo de Sartre, el va analizando y cuestionando los pensamientos de los demás, dándole asco todo lo que le rodea incluido el humanismo de la gente, y la angustia de Camus rozando la desesperanza, con un toque de pasión infrenable, contemplándose a si mismo desde la duda, resquebrajando el alma en busca de la dicha, el mito, de lo inalcanzable como verdad única.



"La vida aparece a la luz de este razonamiento como una larga pesadilla, de la que sin embargo uno puede liberarse con la mente, que sería así, una especie de despertar. ¿Pero despertar a qué? Esa resolución de arrojarse a la nada absoluta y eterna me ha detenido en todos los proyectos de suicidio. A pesar de todo, el hombre tiene tanto apego a lo que existe, que prefiere finalmente soportar su imperfección y el dolor que causa su fealdad, antes que aniquilar la fantasmagoría con un acto de propia voluntad."

Contando en un monologo lo que le llevo a asesinar a la única persona capaz de entenderle y entender su pintura, Maria, la única que supo ver en su cuadro la escena de la mujer sola frente al mar esperando en soledad.

 

Y era como si los dos hubiéramos estado viviendo en pasadizos o túneles paralelos, sin saber que íbamos el uno al lado del otro, como almas semejantes en tiempos semejantes, para encontrarnos al fin de esos pasadizos, delante de una escena pintada por mí, como clave destinada a ella sola, como un secreto anuncio de que ya estaba yo allí y que los pasadizos se habían por fin unido y que la hora del encuentro había llegado.

La hora del encuentro había llegado! Pero, ¿realmente los pasadizos se habían unido y nuestras almas se habían comunicado? ¡Qué estúpida ilusión me había sido todo esto! No, los pasadizos seguían paralelos como antes, aunque ahora el muro que los separaba fuera como un muro de vidrio y yo pudiese verla a María como una figura silenciosa e intocable… No, ni siquiera ese muro era siempre así: A veces volvía a ser de piedra negra y entonces yo no sabía que pasaba del otro lado, que era de ella en esos intervalos anónimos, que extraños sucesos acontecían, y hasta pensaba que en esos momentos su rostro cambiaba y que una mueca de burla lo deformaba y que quizá había risas cruzadas con otro y que toda la historia de los pasadizos era una ridícula invención o creencia mía y que en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida.

25 noviembre 2009

La Carretera, Cormac McCarthy

Somos supervivientes, le dijo desde el otro lado de la lámpara.
¿Supervivientes?, dijo ella.
Sí.
¿Se puede saber de qué demonios hablas? No somos supervivientes. Esto es una película de terror y nosotros somos muertos andantes.
Te lo suplico.
Me da igual. Me da igual si lloras. Para mí no significa nada.
Por favor.
Basta.
Te lo suplico. Haré cualquier cosa.
¿Como qué? Debería haberme decidido hace ya tiempo. Cuando quedaban tres balas en la pistola en lugar de dos. Tienes dos balas y luego ¿qué? No puedes protegernos. Dices que darías la vida por nosotros pero ¿de qué sirve eso? Si no fuera por ti me lo llevaría conmigo. Sabes que lo haría. Es lo más adecuado.
Estás desvariando.
No, estoy diciendo verdades. Tarde o temprano nos cazarán y nos matarán. A mí me violarán. A él también. Nos van a violar y después de matarnos nos devorarán pero tú no quieres reconocerlo.. Antes hablábamos de la muerte, dijo. Ya no. ¿Y sabes por qué?
No. No lo sé.
Porque la muerte está aquí. No hay otra cosa de que hablar.

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¿Cuánto tiempo ha estado en la carretera?
Siempre estuve en la carretera. No te puedes quedar en un solo sitio.
¿Y cómo vive?
Voy tirando. Sabía que esto iba a pasar.
¿Sabía que iba a pasar?
Sí. Esto o algo parecido. Siempre creí en ello.
¿Intentó prepararse?
No. ¿Qué se podía hacer?
No lo sé.
La gente siempre se afanaba para el día de mañana. Yo no creía en eso. Al mañana le traía sin cuidado. Ni siquiera sabía que la gente estaba ahí.

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Actualmente se estrena la pelicula en USA

17 noviembre 2009

El Hombre Mojado No Teme La Lluvia - I


“Porque Irak proviene de Uruk, que significa “raíz”. Y yo ahora en este exilio me siento como un árbol arrancado sin raíz que observa de lejos la muerte de su hogar. Damasco esta repleto de árboles arrancados que lloran todos los días por su tierra ausente” Yasser Ali

Uno de muchos ciudadanos que de la noche a la mañana se vieron atrapados en nubes de humo, sus noches cubiertas de bombardeos y ruidos de misiles, sus vidas invadidas, ciudades convertidas en cementerios; y aun así no quieren abandonar, pero tras años de resistencia el exilio es la única solución para seguir con vida.

Guerra?? Hubo una parte que atacaba con la excusa de encontrar armas masivas, la otra parte hacia de saco de balas, vidas humanas que en un segundo se evaporaban, cuerpos que siguen de pie mientras el alma se quedo presa entre las paredes de Abu Ghraib y otras cárceles, hombres violados, mujeres maltratadas, niños victimas de abusos sexuales….

Yamila es un ejemplo entre muchos, arrastrada en plena noche junto a su familia, fue encarcelada por un cargo que ni siquiera se demostró, noches de torturas y gritos sin conocer el paradero de sus hijos. Su hija no estaba en mejores condiciones, le rompieron las costillas, los golpes con vara de madera eran el menú del día, se consolaba con un pequeño imperdible que llevaba prendido al camisón, decidida a usarlo para suicidarse si la violaban

“Pensó que la iban a violar allí mismo…hicieron pasar a la sala a dos presos iraquíes maniatados que la miraron desconcertados. Ella cuenta que dos militares estadounidenses agarraron unos palos de madera….Apretó los ojos con fuerza, pero un soldado la cogio del cuello y la obligo a mirar. Entonces entendió. Iban a violar a aquellos dos prisioneros y ella estaba obligada a mirar para divertimiento de los sádicos soldados”

Mientras que el resto de los mortales tenían “otras preocupaciones”, y los que intentaban ayudar se topaban con puertas cerradas, los iraquíes veían su país desplomarse, su siglos de cultura convertidas en cenizas, sus familiares morir en nombre de una libertad y liberación que 6años mas tarde siguen sin tener. Nos hemos acostumbrado a ver titulares con cifras que ya no nos paramos a leer.

“Yo ya soy una persona destruida, todo lo que fui, todo lo que conseguí, todo se evaporo. No tengo nada y estoy destruida en mi interior. Sigo adelante porque soy un testigo vivo. Mi obligación es contar” Yamila

Cuantas casos como el de Yamila, Yasser, o Minal? Cuantas personas mojadas que se exponen al riesgo de morir en cada minuto, que no tienen nada que perder? En este libro Olga Rodríguez nos acerca la realidad de este y otros países a través de vidas, testimonios de personas reales, el propósito es poner nombre voz y rostro a gente que se presentaba como la masa musulmana, o árabe, cuyas historias ofrecen detalles y claves para comprender que pasa en Oriente Medio. La realidad supera la ficción, y esta te oprime el pecho y te obliga a parar la lectura para tomar aire y liberar la tensión.